La tecnología avanza cada vez a mayor velocidad en los distintos ámbitos de nuestra vida. Es por ello que cada vez está más presente en las metodologías modernas de entrenamiento. Si hace unos años se aplicaban únicamente las metodologías clásicas para la mejora de las cualidades físicas, ahora ya no nos extraña observar cómo nuevos métodos de trabajo basados en el desarrollo de nuevas tecnologías ayudan a conseguir mejores resultados físicos tanto a nivel funcional como estético. Cada vez conocemos mejor nuestro cuerpo, cómo reacciona y ante qué estímulos. Y lo mejor de todo es que estos avances no se aplican únicamente al deporte profesional; las nuevas tecnologías llegan al entrenamiento doméstico ayudando a conseguir nuestros objetivos independientemente de cuán exigente sea nuestro entrenamiento.
Uno de los nuevos métodos que ha irrumpido con más fuerza últimamente es el entrenamiento con vibraciones. Las plataformas vibratorias ya no nos resultan una máquina desconocida; cada vez son más los gimnasios, centros de estética y centros de rehabilitación que ofrecen a sus clientes y usuarios la posibilidad de trabajar con estos novedosos aparatos. Además, la oferta de plataformas domésticas cada vez es mayor. Actualmente tenemos la posibilidad (evidentemente hay que valorar bien nuestra elección) de tener en nuestra casa un aparato de volumen y consumo contenidos, de fácil utilización y, lo más importante, de gran ayuda para nuestro entrenamiento.
Si nos decidimos a comprar una plataforma vibratoria doméstica, la primera duda que puede surgir es sobre la calidad y la eficacia del producto a elegir. El motivo es la importante diferencia que observaremos entre el precio de las plataformas que usamos en nuestro gimnasio o centro de estética y las que nos ofrecen como modelos domésticos. Podemos pensar: "si la del gimnasio vale este precio ¿cómo puede ser también efectiva y fiable una plataforma de tan inferior precio?". La pregunta es lógica, busquemos respuesta:
Los dos principales parámetros que influyen en la calidad de un entrenamiento con vibraciones son:
La frecuencia que nos indica cuántas veces vibra la plataforma cada segundo y se mide en Hercios.
La amplitud que nos indica el recorrido vertical de la plataforma en cada una de las vibraciones y se mide en milímetros.
En el mercado existen plataformas domésticas cuya amplitud se encuentra sobre los 2 mm, y que ofrecen la posibilidad de trabajar entre los 35Hz y los 50Hz. Ambos rangos son suficientes para asegurar que tu entrenamiento ofrezca un resultado efectivo. Dependerá del objetivo que busquemos, que trabajemos a una frecuencia u otra.
Así, la principal diferencia de precio con las plataformas profesionales radica por tanto en las horas de funcionamiento diario que puede ofrecer una plataforma profesional. Mientras los motores de los modelos profesionales están listos para trabajar unas 12 horas diarias, las plataformas domésticas montan motores que no tienen problemas para funcionar, en algunos casos, hasta 2 horas al día (más que de sobras para el trabajo de un grupo familiar) pero no pueden alcanzar el número de horas que requiere el uso profesional.
Por tanto, si somos personas que intentamos optimizar nuestro tiempo libre completando nuestra actividad con ejercicios domésticos, el entrenamiento que realizamos en nuestra casa ya puede contar con un nuevo protagonista de alta eficacia y gran comodidad: la Plataforma Vibratoria.